Sobre Sofía
* Sofía inicia una nueva etapa: la terapia visual
En el camino que estamos recorriendo junto a Sofía hemos aprendido que no siempre podemos cambiar un diagnóstico, pero sí podemos decidir cómo afrontarlo.
Como muchas personas ya conocen, Sofía perdió la visión de su ojo derecho. Es una realidad difícil de aceptar y con la que convivimos cada día. También sabemos que esa visión no va a recuperarse. Sin embargo, eso no significa que no existan herramientas, terapias y recursos que puedan ayudarla a desarrollar al máximo sus capacidades.
Por eso hemos decidido iniciar una nueva etapa: la terapia visual.
Queremos ser muy claros con nuestras expectativas. No comenzamos este proceso con la esperanza de recuperar la visión perdida, porque sabemos que eso no es posible. Nuestro objetivo es otro: ayudar a Sofía a conservar y aprovechar al máximo la visión que tiene, potenciar habilidades que le permitan desenvolverse mejor en su entorno y favorecer su autonomía en el día a día.
* ¿En qué consiste la terapia visual?
La terapia visual es un conjunto de actividades y ejercicios personalizados que buscan mejorar la eficiencia con la que una persona utiliza su visión. En casos como el de Sofía, no se trata de recuperar la visión perdida, sino de estimular y entrenar las capacidades visuales que se conservan.
Es importante señalar que la terapia visual no es una cura para la pérdida de visión, pero puede ser una herramienta útil para potenciar las capacidades visuales conservadas y mejorar la funcionalidad en el día a día.
Estas terapias pueden incluir ejercicios para mejorar la fijación de la mirada, el seguimiento de objetos, la coordinación entre la visión y los movimientos del cuerpo, la percepción espacial, la atención visual y otras habilidades que intervienen en las actividades cotidianas.
Además, los especialistas trabajan para que los niños aprendan estrategias que les permitan aprovechar mejor su resto visual, adaptarse a las dificultades que puedan encontrar y ganar seguridad en su día a día. Todo ello se realiza mediante actividades adaptadas a la edad, necesidades y capacidades de cada niño, muchas veces a través del juego y de tareas que resultan motivadoras para ellos.
A lo largo de este recorrido hemos descubierto algo que muchas familias conocen bien: detrás de cada diagnóstico hay un proceso constante de aprendizaje, búsqueda de información y toma de decisiones. A veces encontramos respuestas; otras veces, simplemente encontramos nuevas oportunidades para seguir avanzando.
No sabemos qué resultados obtendremos ni hasta dónde podremos llegar. Lo que sí sabemos es que merece la pena intentarlo. Cada pequeño avance, cada nueva habilidad adquirida y cada obstáculo superado son pasos importantes en el desarrollo y bienestar de nuestros hijos.
Desde nuestra experiencia, también queremos enviar un mensaje de ánimo a todas las familias que están atravesando situaciones similares. Es normal sentir miedo, incertidumbre o cansancio. Hay momentos en los que las respuestas parecen insuficientes y el camino resulta complicado. Pero también existen profesionales comprometidos, asociaciones que acompañan y familias que comparten experiencias capaces de aportar luz en los momentos más difíciles.
Nuestros hijos nos enseñan cada día una lección de fortaleza, adaptación y superación. Ellos nos recuerdan que el valor de una persona no se mide por aquello que ha perdido, sino por todo lo que es capaz de conseguir con apoyo, oportunidades y confianza.
Hoy comenzamos esta nueva etapa con ilusión, realismo y esperanza. Seguiremos compartiendo los avances de Sofía y todo aquello que vayamos aprendiendo durante este proceso, con el deseo de que nuestra experiencia pueda servir de ayuda a otras familias.
Porque, aunque no siempre podamos cambiar el destino, siempre podemos seguir buscando caminos para avanzar.
Y eso es exactamente lo que vamos a hacer.
🦋 Nuestra pequeña guerrera.