Sobre Sofía
Hoy, al mirar estas dos fotos, cuesta creer que entre una y otra hayan pasado 6 años.
Seis años desde aquel día en que nuestra vida se detuvo. Seis años desde que, tras 17 días de ingreso, llegó el diagnóstico de nuestra pequeña gran guerrera Sofía: Esclerosis tuberosa.
Han sido 6 años intensos. De hospitales, especialistas, revisiones, terapias y pruebas. De incertidumbre. De miedo. De mucho miedo. De llamadas, de búsquedas, de respuestas que no llegaban y de preguntas que dolían demasiado, especialmente esa que tantas veces nos hicimos: “¿por qué a ti?”.
Pero en estos 6 años también ha habido muchísimo más.
Ha habido aprendizaje. Crecimiento. Fortaleza. Personas maravillosas que aparecieron en nuestro camino y se quedaron para acompañarnos. Ha habido lucha, constancia y la decisión de no conformarnos nunca con un “no se puede”.
Hemos aprendido a buscar alternativas. A insistir. A seguir. A mirar la vida con otros ojos. A valorar cada pequeño avance, cada sonrisa, cada momento. A poner el foco en lo verdaderamente importante.
Y todo eso nos lo has enseñado tú, Sofía.
Con tu valentía. Con tu sonrisa. Con tu forma de enfrentarte al mundo. Con tus ganas de vivir.
No ha sido un camino fácil. Y no queremos maquillarlo: ha habido días muy duros. Días de cansancio, de lágrimas, de incertidumbre. Y sabemos que aún queda mucho por recorrer. Toda una vida, que no será fácil,
Pero también sabemos algo con absoluta certeza: no nos vamos a rendir.
Seguiremos luchando por ti. Seguiremos acompañándote en cada paso. Y seguiremos intentando ayudar a otras familias y pacientes que viven esta misma realidad.
Y si estás leyendo esto porque acabas de empezar este camino, si el diagnóstico acaba de llegar y sientes que todo se ha detenido… queremos decirte algo desde el corazón:
No os rindáis.
Habrá días difíciles, días en los que las fuerzas fallen. Pero seguid adelante. Preguntad. Buscad. Intentad. Volved a llamar. Volved a empezar si hace falta.
No os quedéis con un “no”.
No os quedéis con el “y si lo hubiera intentado”.
Porque ellos merecen todo nuestro esfuerzo.
Porque ellos son nuestra luz.
Y porque, incluso en los caminos más difíciles, también se encuentra esperanza.
🦋Por ti, Sofía. Siempre.