Sobre Sofía
Hoy he descubierto que existe el Día Mundial de la Salud Mental Materna. No sabía que había un día para recordarnos algo tan importante, pero quizá precisamente por eso hace tanta falta.
Esta noche, después de trabajar, de llevar a Sofía a terapia, de preparar cenas, almuerzos y dejar la casa en silencio, me he parado un momento a pensar. Ser madre es una de las experiencias más bonitas y más grandes de la vida, pero también una de las más difíciles. Y si ya no es fácil criar a un niño sano, todo se vuelve mucho más intenso cuando tu hija tiene una enfermedad rara.
Nuestros días transcurren entre médicos, pruebas, terapeutas, preocupaciones y agendas imposibles. Vivimos intentando llegar a todo, sosteniendo a nuestros hijos mientras sentimos muchas veces que descuidamos otras partes de nuestra vida y también al resto de nuestra familia. Y aun así seguimos, porque el amor de una madre no entiende de cansancio.
Detrás de cada niño con una enfermedad hay una madre intentando ser fuerte incluso en los días en los que se rompe por dentro.
A todas las madres que viven esta montaña rusa silenciosa: os veo, os entiendo y os abrazo. Lo estáis haciendo lo mejor que podéis. Y eso ya es muchísimo.
Y a ti hija, mi pequeña princesa guerrera Sofía, gracias por hacerme mejor madre, mejor persona.